Nací berrando, como una posesa. Era una bola de pelo larga y delgada que salió llorando, tras muchos esfuerzos dado que salía de nalgas. Se ve que estaba bien nadando en mi placenta.
Me gustaría recordar qué pensé cuando salí de mi piscina particular, qué pensé al ver las luces del quirófano y a los médicos con sus mascarillas.
Recuerdo que cuando era pequeña, un niño de mi colegio decía que él recordaba exactamente cada detalle de cuando nació, pero bueno, de pequeños nos gustaba contarnos unas mentiras desproporcionadas, como mi mejor amigo Diego, que juraba haberle tirado de la barba a Gaspar.
Dieguito era un mentiroso empedernido, pero yo le adoraba igualmente, a él le conté el primero que me había venido el maravilloso y fantástico periodo.
Me acuerdo de cuando jugábamos a los dinosaurios, ahí empezamos a llevarnos bien, teníamos los mismos gustos.
Echo de menos aquellos tiempos en los que nos dedicábamos a jugar a la gameboy en los recreos mientras las niñas de clase se ponían el babis de cola de sus vestidos de novias para casarse con “rizitos de caca”, ahora no me acuerdo de su nombre.
Diego y yo ahora ya casi no nos vemos, algún sábado aleatorio coincide que nos encontramos borrachos como cubas en algún antro de este agujero inmundo.
Hoy he estado hablando con Bomne de las categorías en las que dividimos a los amigos, y de por qué hacemos esa clasificación y me he dado cuenta de todo lo que han cambiado mis prioridades.
Cuando era una cría lo único quería era jugar y hablar sobre aquello a lo que jugábamos, o de los dibujos de la tele. Luego tenía otros hobbies particulares no compartidos con los demás, como Mulder y leer. Esos me los guardaba para mí.
Ahora es diferente, bueno, me sigue gustando jugar y hablar de aquello a lo que juego, pero hay cierto matiz. Ahora no me basta con eso para poner a una persona en la cúspide de mi vida social.
La diferencia radica en pura utilidad, comprensión, capacidad de decirme lo que necesito en cuanto lo necesito. Una persona a la que le cuente algo y pase de mí, o no sepa reaccionar a ello, jamás podrá llegar a ser de esas indispensables para mí.
Lo estuve pensando mientras hablábamos, y ambos nos hemos asustado de las pocas personas que tenemos ahí en la cima. Muy pocas, muy muy muy pocas.
A esas personas les dedico esta canción:
http://www.goear.com/listen/8735821/wish-you-were-here-pink-floyd